
Masaje tailandés
Su origen es milenario, el masaje tailandés fue creado por el doctor cercano a Buda con la intención de mantener su salud y la de sus discípulos en un estado óptimo, el Dr. Shivago así se llamaba, fue recolectando todas las técnicas que le parecían interesantes de las diferentes medicinas asiáticas durante el transcurso de peregrinación con su paciente, destacando como principal la filosofía yóguica y la medicina ayurveda.
Con el paso del tiempo se fueron creando dos métodos distintos de aplicación, uno empleando más la digitopuntura y el otro la apertura del cuerpo con amplios estiramientos, ambos sin modificar ni alterar los principios curativos ni objetivos terapéuticos generales, ya que dichas técnicas son las encargadas de desbloquear tanto el cuerpo físico, el emocional y el mental, permitiendo estén en perfecta armonía evitando la enfermedad o desequilibrio.
En qué consiste el Masaje Tailandés
Es un masaje muy diferente a lo que estamos acostumbrados a entender por la palabra masaje, lo primero que nos viene a la cabeza al pensar en esa palabra es camilla, aceite y espalda. El masaje tradicional tailandés rompe con esos tres conceptos, cambiándolos por futón, ropa cómoda y todo el cuerpo donde desde un principio lo vuelve atractivo, curioso y quien lo prueba no se queda indiferente.
Si tuviéramos que definirlo de alguna manera, diríamos que es como una práctica de Hatha Yoga pero pasiva, por este hecho se le llama el Yoga de los Perezosos. Combina diferentes técnicas y manipulaciones en forma de presiones y estiramientos con el objetivo de liberar tensiones del cuerpo y ayudar a que este se autorregule por sí solo, caracterizándose por ser un masaje fuerte, profundo e intenso pero en ningún caso debería ser doloroso, el terapeuta tiene la responsabilidad de valorar el grado de presión que va a utilizar dependiendo del umbral de sensibilidad que presente cada receptor.
¿Cómo es una sesión?
Una sesión de masaje tailandés puede durar entre 60 y 120 minutos, se realiza sobre un futón para ofrecer una base sólida, estable y poder ejecutar la secuencia con total seguridad, el receptor usará ropa cómoda y transpirable que le permitirá tener una amplia movilidad y evitar que el terapeuta se pueda deslizar en caso de una piel sudada.
Generalmente durante una sesión se trabaja en las cuatro posturas anatómicas, decúbito supino, prono, lateral y sentado, a no ser que se realice un trabajo más específico y se emplee otra combinación.
Se empieza desde los pies en dirección ascendente para estimular el retorno de la sangre al corazón, calentando el cuerpo progresivamente a nivel musculoarticular antes de realizar grandes movilizaciones como podría ser la postura de la Cobra, el Arado, la Vela o el Saltamontes.
