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qué es la talasoterapia

Master en terapias alternativas, talasoterapia

mayo 19, 2022

La talasoterapia, consiste en el aprovechamiento simultáneo y bajo supervisión médica especializada de los elementos del medio marino, con un fin preventivo y/o curativo. El agua de mar, el bioclima marino, las algas, los limos o lodos, la arena y todas las demás sustancias de origen marino, como el plancton y el fitoplancton forman parte de la talasoterapia.

Inglaterra fue un país pionero en la práctica de la talasoterapia moderna llegando a contar en el siglo XVIII con 60 establecimientos de baños marinos. En el año 1760 Richard Russell publicó “The use of sea water in the diseases of glands” (“El uso del agua de mar en las patologías de las glándulas”), el primer tratado sobre terapia con agua de mar.

En Francia, ya en el siglo XVI, el médico y anatomista Ambroise Paré abogaba por las propiedades anti-infecciosas del agua de mar y prescribía baños marinos a sus pacientes. Dos siglos más tarde, en la costa francesa de L’Aquitania, localidades como Saint Jean-de-Luz, Biarritz, Bayona o Arcachon, se convirtieron en auténticas ciudades balnearias. Precisamente en Arcachon sería acuñado, en 1867, el término talasoterapia, por el doctor de La Bonnardière.

El siglo XIX fue clave para el desarrollo de la talasoterapia y fue Francia la encargada de sentar y desarrollar las bases de la talasoterapia moderna.

Balneoterapia y talasoterapia

Al igual que la balneoterapia, el uso del agua de mar con fines terapéuticos fue relegado al ostracismo con la aparición de los medicamentos y tuvieron que pasar unos cuantos años antes de ponerse de nuevo en valor, algo que ocurrió en la década de los 80 del pasado siglo, también de la mano francesa.

Como puede verse ampliamente documentado en el excelente artículo de Josep Sánchez Ferré que aparece un poco más adelante en estas mismas páginas, los balnearios marinos españoles gozaron de un esplendor parecido al de los balnearios de aguas mineromedicinales a lo largo del siglo XIX y primeros años del XX y desde A Coruña a Cádiz, se multiplicaron las instalaciones al borde del mar.

El avance de las comunicaciones, y muy especialmente la llegada del ferrocarril, fue determinante para el desarrollo de un incipiente turismo costero que, poco a poco, fue popularizándose entre la población y que acabó desembocando en el boom turístico de sol y playa que se desarrolló de manera espectacular a partir de los 60, perdiéndose en el camino las connotaciones terapéuticas de los baños de mar.